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domingo, 10 de noviembre de 2013

Los cinco mejores consejos que me ha dado...mi abuela

Esta vez decidí iniciar una serie de posts para honrar la sabiduría femenina con la que he tenido el honor de contar a lo largo de mi vida. Hace poco, una de mis amigas publicó en su Facebook el mejor consejo que ha recibido de su madre, eso me hizo pensar en la cantidad de veces en las cuales cito a mi abuela al dar uno. O a mis madres, tías y amigas... Cuando pienso en todo lo que las mujeres (tanto las mayores como las de mi edad) me han enseñado, me parece totalmente lógico que los viejos mitos señalen a la sabiduría como una atributo femenino. Desde la Cerridwen celta, pasando por Atenea y muchas otras diosas, se atribuye a la naturaleza femenina conservar de forma oral la sabiduría de los ancestros y transmitirla a las nuevas generaciones. Es por eso que tengo el gusto de compartir con mis amables lectores esas perlas de conocimiento que las féminas en mi vida me ha aportado. Comienzo con mi abuela, no sólo porque es la mayor y más sabia de todas, sino porque también ha sido un modelo a seguir para mí, en toda la extensión de la palabra.

1.- Nunca te desvivas por complacer a otros: Según mi abuela, un error constante en la vida (más cuando eres joven) es querer encajar en todos lados. Con ese afán puedes comenzar a hacer cosas que no te gustan, gastar dinero de más, tragarte tus verdaderas ideas o sentimientos, etc. Todo por una ilusión, porque si eres falso la gente nunca te querrá por quien de verdad eres. En añadidura, si sigues ese camino terminarás por mentir tanto que incluso podrías perder la noción de quien eres de verdad y lo que quieres para ti. Jamás te niegues a ti mismo ni pongas demasiado esfuerzo en darle gusto a la gente, de todos modos nunca vas a tener contentos a todos

2.- Lo que no sirve, a la basura: Eso aplica por igual a objetos, personas y situaciones. ¿Cuántas veces nos llenamos de cajas u otras cosas que ya no usamos pensando que serán útiles más adelante? Mi abuela cree que eso es una especie de tacañería maliciosa por varias razones. La primera es asumir que tienes que conservar las cosas porque más adelante no tendrás dinero para una nueva (en el remoto caso de necesitarla) así te haces a la idea y saboteas tu propia abundancia futura. La otra es que si lo haces con las cosas, lo aplicas a las personas, tu filosofía de "me servirá más adelante" se convierte en un "no importa si esta relación amorosa no me llena, las cosas mejorarán, él me valorará, me amará" o peor aún "si lo dejo ya no podré hallar otra relación estable". Lo de la caja aplicado a otra escala es mucho más terrible ¿verdad?Puede ser una amistad que expiró, un trabajo que ya no te gusta o mil cosas más, pero ciertamente si tienes la manos llenas no hay forma de recibir algo nuevo, hay que desechar lo que ya no sirve. Palabra de la abuela. 

3.- Uno mismo es responsable de sus acciones: El único responsable de sus acciones es uno mismo, no se vale aventar la piedra y luego esconder la mano (otra frase de mi abuela), si te equivocaste asúmelo y trata de arreglar las cosas si es posible. Si lo hiciste bien siéntete orgulloso pero no alardees ni seas pesado con los demás. Tú decides que hacer con tu vida y renunciar a ese privilegio sólo te deja a merced de otros. 

4.- Siempre escucha a tu intuición: En este mundo moderno, orientado a la lógica y la ciencia, eso del sexto sentido se ha vuelto poco más que una superstición en nuestras vidas. Independientemente de si creemos en la magia o se lo atribuimos a una capacidad neurológica remanente de nuestro instinto de supervivencia primitivo, es real. Si te sientes incómoda, suspicaz o en peligro probablemente hay una buena razón para ello. Incluso si racionalmente no la entiendes por el momento, no la ignores. Es mil veces mejor quedar como ridícula, asustadiza y hasta loca que herida o muerta (palabras casi literales de la abuela). Yo en lo personal doy fe de que este consejo me ha salvado la vida varias veces. 

5.-No hagas daño, pero no aceptes mierda de nadie: No vas a ganar nada de lastimar a la gente por placer o malicia, puede que no te lo creas pero es un hecho. La vida te la cobra sí o sí y tiene muy poco que ver con si eres creyente de algo o no. Piénsalo dos veces antes de ser innecesariamente dañino (véase el consejo número 3), no obstante eso no implica que seas una persona sumisa e indefensa. Si alguien te hace daño ¡defiéndete!, ponles un alto o de seguro serás su saco de box por tiempo indefinido. Hay que saber proteger nuestra integridad y ante todo mantener siempre en alto nuestra dignidad.

Me fue muy complicado pensar en tan sólo cinco consejos de entre toda la invaluable sabiduría que mi abuela me ha transmitido. Algunos incluso los recibí indirectamente de su hija (mi madre), para mí, mi abuela es la mejor del mundo. Espero ser tan hermosa y sabia como ella cuando llegue a su edad, también saber disfrutar la vida y haber desentrañado muchos más de sus misterios.

Imágen:
The crone por mustamirri

viernes, 2 de noviembre de 2012

Recordar ¿es volver a vivir?


El Día de Muertos es una de la grandes fiestas en mi amado México. Honramos a los fallecidos, los que se nos adelantaron en el camino, aquellos que ya no están pero nunca nos dejan. Soy relativamente joven, así que mis padres (tanto los biológicos como los adoptivos) siguen vivos, afortunadamente. Incluso tengo abuelos todavía, vamos que las pérdidas más duras en su mayoría no me han tocado ¿En su mayoría? Sí, en su mayoría, porque ya viví una dolorosísima: perder a un amigo.

Mi amistad fue un tanto atípica, esa mujer que me influyó enormemente no sólo me llevaba muchas décadas de vida, también fue mi maestra. Respondía al nombre de Celia María de los Ángeles Azuela González, curiosamente estaba emparentada con Mariano Azuela, el escritor. Dejó este mundo rozando los 90 años, cosa nada sorprendente considerando que su madre sí los sobrepasó y casi llegó a los 100.  Yo simplemente la conocía como Miss Ángeles. No sólo me enseñó las deliciosas diferencias entre el inglés americano y el británico, también música, pintura y -lo más importante de todo- sobre la vida.

Su muerte me dejó un gran hueco que a veces aún duele. No era joven, era inevitable y lógico estar preparado. Lo cierto es que hay heridas que no sanan. Todavía la veo cantar, sonreír, escuchar mis problemas... sus consejos aún resuenan en mi mente cuando los necesito, fuertes y claros, como si me los dijera de frente. Dicen que los amigos son la familia que escogemos, nada más cierto, me duele como familia, la quiero y la extraño como tal.

Así es como la muerte tiene sentido, recordándonos que es necesario atesorar y disfrutar a lo máximo lo que nos da la vida. Recordar es volver a vivir, por eso parte de Miss vive en mí, en cientos de personas a las cuales tocó en vida. Me consta, ella fue una de las personas más queridas por todos los que las conocieron, fue una vida maravillosa, la cual aún rinde frutos. Eso me hace sonreír.